La prevención de enfermedades desde el nacimiento es clave para garantizar un desarrollo saludable y un buen rendimiento en cualquier sistema de producción.
VIDEO AL FINAL DEL ARTICULO

Contar con un calendario organizado ayuda a reducir riesgos y mantener un entorno controlado desde el primer día.
Día 1 (Nacimiento): Es fundamental que las crías reciban calor adecuado, hidratación constante y acceso temprano a alimento balanceado de inicio. El área debe estar
previamente desinfectada y libre de corrientes de aire. En esta etapa también suele aplicarse la primera vacuna preventiva, según la recomendación de un especialista.
Día 5 al 7: Se recomienda reforzar la hidratación con vitaminas y electrolitos solubles en agua para fortalecer el sistema
inmunológico. Mantener estricta limpieza en recipientes y supervisar cualquier signo de debilidad es esencial.
Día 10 al 14: En muchos programas sanitarios se aplica una segunda vacuna preventiva contra enfermedades

comunes en etapas tempranas. También es momento de revisar la calidad del alimento y asegurarse de que el espacio no esté sobrepoblado.
Día 21: Puede realizarse un refuerzo de vacunación dependiendo del esquema recomendado por el veterinario o técnico agropecuario. La ventilación y el manejo adecuado de la humedad son claves para evitar problemas respiratorios.
Día 30 en adelante: Se continúa con controles periódicos, limpieza profunda semanal del área y suministro
de suplementos nutricionales si es necesario. La observación diaria permite detectar a tiempo cualquier cambio en comportamiento, consumo de alimento o crecimiento.
Es importante recordar que cada región puede tener riesgos sanitarios distintos, por lo que el calendario debe adaptarse según la orientación profesional local

. La prevención constante, la higiene y una nutrición adecuada son las mejores herramientas para mantener una producción saludable y segura.
