En los últimos años ha circulado con fuerza la idea de que “las mujeres pegan más cuernos que los hombres”, y muchos afirman que la ciencia ya lo confirmó. Sin embargo
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, cuando se revisan los estudios académicos con cuidado, el panorama es mucho más complejo y matizado de lo que sugieren los titulares virales.
Investigaciones sociológicas y encuestas de comportamiento sexual, como las realizadas por el General Social Survey en Estados Unidos y estudios europeos
similares, muestran que históricamente los hombres han reportado mayores tasas de infidelidad. No obstante, la brecha se ha reducido de manera notable en las últimas décadas. En grupos
de edad jóvenes, especialmente entre los 18 y 29 años, algunos estudios indican que las mujeres reportan niveles de infidelidad similares o ligeramente superiores a los de los hombres.
Los expertos explican este cambio por varios factores. Primero, la transformación de los roles de género: hoy las mujeres
tienen mayor independencia económica y social, lo que reduce el costo de terminar una relación o de asumir conductas que antes
eran duramente sancionadas. Segundo, el impacto de la tecnología y las redes sociales, que facilitan el contacto constante, la validación externa y las oportunidades de relaciones paralelas.

Tercero, un mayor nivel de honestidad en las respuestas: algunas investigaciones sugieren que antes los hombres exageraban y las mujeres minimizaban sus experiencias por presión social.
La ciencia también aclara que la infidelidad no es solo una cuestión de sexo, sino de contexto. Variables como la satisfacción emocional, la comunicación en la pareja, la duración de la relación y las expectativas
culturales influyen más que el género por sí solo. Además, “pegar cuernos” no significa lo mismo para todas las personas: para algunos es solo contacto físico, para otros incluye vínculos emocionales o digitales.
En conclusión, la ciencia no afirma de forma categórica que las mujeres engañen más que los hombres. Lo que sí confirma es que las diferencias se están igualando y

que la infidelidad es un fenómeno humano, complejo y profundamente ligado a cambios sociales, culturales y tecnológicos de nuestra época.
