En medio de una conversación entre personas experimentados, surgió una pregunta muy común dentro del mundo de la crianza selectiva:
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¿con qué tipo de reproductora se debe probar un ejemplar cuando se quiere usar como nuevo padrote? Miky Garcías, conocido por sus aciertos en genética y resultados en los coliseos, no dudó en responder con total claridad.
Según Miky, la clave está en reducir las variables al mínimo para poder evaluar únicamente al macho. Por esa razón, aseguró que nunca prueba un nuevo padrote con una reproductora que también esté a prueba, ya que eso podría distorsionar los resultados.
“Si quiero saber qué tan bueno es el padrote, tengo que quitarme dudas. Por eso lo cruzo con una reproductora que ya esté probada y que me haya dado buenos hijos”, explicó.
Con esa lógica, Miky sostiene que si la mama ya está comprobada y viene de una línea que produce crías funcionales, cualquier virtud o defecto que salga en la nueva camada será atribuible en gran parte al ejemplar

Esto permite tomar decisiones más rápidas: si el padrote produce hijos con buen sentido, postura, alcance y fondo, se sigue usando; de lo contrario, se descarta sin perder tiempo ni generaciones.
Miky también resaltó que, en la crianza fina, los aciertos no se dejan al azar. Cada cruce debe tener un propósito y una base genética sólida, porque el tiempo y los recursos que se invierten en un padrote improductivo son pérdidas irreversibles.

Con esta respuesta, reafirmó una regla de oro entre los criadores serios: los nuevos se prueban con lo seguro, no con lo incierto.
