En una reciente intervención pública, Blandímir Guerrero —ex pelotero de Grandes Ligas y figura respetada en el ambiente deportivo dominicano—
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aseguró que fue dejado plantado por el comunicador Santiago Matías (Alofoke) luego de haber coordinado una supuesta reunión privada en su residencia.
Según relató Guerrero, el encuentro tenía como propósito discutir posibles proyectos a favor del deporte y de los jóvenes dominicanos, un tema que él viene impulsando activamente desde hace años.
Guerrero explicó que preparó todo para recibir a Matías “a nivel de casa”, incluso cocinando un chivo para compartir de manera más cercana y no en un ambiente formal de oficina.

Sin embargo —siempre de acuerdo a su versión— Alofoke nunca llegó ni habría dado a última hora una explicación clara del porqué de su ausencia, hecho que molestó visiblemente al ex jugador.
El relato despertó conversaciones intensas en redes sociales. Hay quienes consideran que el gesto, de ser tal como lo describió Guerrero, fue una falta de respeto hacia un atleta que representa al país y que buscaba colaborar con iniciativas sociales.
Otros opinan que antes de juzgar es necesario escuchar la versión de Alofoke, quien hasta el momento no se ha pronunciado sobre el señalamiento.
Más allá de la controversia, el episodio volvió a poner sobre la mesa la necesidad de que las figuras con voz pública se tomen en serio los espacios que se abren para beneficiar a la

juventud. Mientras no haya respuesta oficial del otro lado, lo narrado permanece como un testimonio unilateral de Blandímir Guerrero.
