El reconocido médico y estudioso de este deporte dominicano, el doctor Fabio Abreu, encendió el debate esta semana al asegurar que “no valen inbriding, todos se corren”. Con esa frase lapidaria, Abreu descarta la idea de que la consanguinidad estricta garantice ejemplares superiores en el ruedo.
VER VIDEO AL FINAL DEL ARTÍCULO

Según explicó, mantener líneas cerradas por estética genética o por orgullo de apellido termina debilitando el temple, la resistencia y la ansiedad de competencia, llevando a que, llegado el momento de la verdad, muchos ejemplares se corran” y no respondan como se espera.
Abreu insiste en que en este deporte moderno cambió. “Antes, con pocas líneas en el país, el inbreeding podía controlar y refinar una virtud. Hoy, con tanto intercambio, tanta viajada y tanto cruce internacional, el que se queda trancado en la misma vena, no avanza”, comentó.
A su juicio, el secreto está en el linebreeding inteligente y en los refrescos bien pensados, no en repetir padre con hija o hermano con hermana por romanticismo de pedigree.

El doctor subraya que el comportamiento bajo presión pesa más que el papel genealógico. “Un ejemplar que se corre no se cura con apellido”, sentenció.
Para él, la crianza debe enfocarse en producir ejemplares mentalmente resistentes, bien trabajados y probados en escenarios reales, no en defender un mito hereditario.
Su posición ha dividido opiniones en las redes . Algunos veteranos aplauden su franqueza, mientras otros sostienen que el inbreeding sigue siendo la columna vertebral del filo.

Lo cierto es que, con su declaración, Abreu volvió a poner sobre la mesa un tema que muchos evitaban: en tiempos de competencia abierta, la cerrada, más que ventaja, puede ser freno.
