La historia de la Banca Abuelo Pepito dentro del mundo de este deporte es un verdadero ejemplo de visión, constancia y buena selección.
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Muchos aseguran que el éxito de este reconocido criadero no se debe a la suerte, sino a las decisiones estratégicas que tomaron en sus inicios, cuando comprendieron que para construir una línea sólida había que partir de lo mejor.
Los primeros pasos de Abuelo Pepito se dieron con una idea clara: adquirir ejemplares de comprobada y de personas de renombre.
Fue entonces cuando buscaron a dos grandes referentes de este deporte caribeño: don Alberto Betancurt y Chuito Vela.
De ellos salieron los primeros ejemplares que marcarían la diferencia, aportando fuerza, resistencia y la casta que hoy caracteriza a la banca.
Don Alberto Betancurt es recordado por sus líneas que cruzaron fronteras, dejando huella en Puerto Rico, República Dominicana y otros países.
Mientras que Chuito Vela fue siempre un referente en la selección de ejemplares de gran corte, con ejemplares capaces de dar espectáculo y resultados.

Al unir estas dos la Banca Abuelo Pepito construyó un patrimonio genético que se fue fortaleciendo generación tras generación.
Hoy en día, su nombre se menciona con respeto en coliseos pues los hijos y nietos de aquellos primeros ejemplares siguen demostrando
calidad. La disciplina en la crianza, el cuidado en los cruces y la fe en las líneas originales han hecho que esta banca sea sinónimo de ejemplares ganadores.

El éxito de Abuelo Pepito confirma una lección clave: quien empieza con buena base, y mantiene la seriedad en la crianza, tiene asegurado un lugar de honor en la historia de este deporte
