En el mundo de ESTE DEPORTE el tema de la crianza y selección de ejemplares siempre ha generado debates intensos.
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Luisito Berrios, reconocido criador y conocedor del arte de los ejemplares ha expresado de manera firme su postura:
los inbreedings sí son necesarios para lograr ejemplare de calidad superior y con características bien definidas.
Según Berrios, la práctica del inbreeding —cruces entre parientes cercanos— no debe verse como una desventaja, sino como una herramienta para fijar cualidades sobresalientes en la genética.
Al realizar este tipo de cruces, el criador logra conservar atributos valiosos como la rapidez, la resistencia, el corte y el temperamento, evitando que se diluyan en líneas demasiado abiertas.

Para él, un ejemplar padrote verdaderamente exitoso es el resultado de un proceso de selección cuidadoso, donde el inbreeding juega un papel clave.
El experto explica que, al consolidar una línea por medio de estos cruces, el criador puede establecer un sello propio en sus aves. Esto le permite contar con ejemplar uniformes en estilo de combate y con un rendimiento más predecible en el ruedo.
Sin embargo, también advierte que no se trata de cruzar sin conocimiento: se requiere disciplina, observación y un manejo responsable para evitar problemas de debilidad o defectos genéticos.
Para Berrios, la combinación ideal es el balance: fortalecer una línea con inbreeding y, cuando sea necesario, refrescar la sangre con cruces estratégicos. De esta manera, se mantiene la pureza de las cualidades deseadas sin sacrificar la vitalidad.

En definitiva, Luisito Berrios sostiene que el éxito en en este deporte no depende del azar, sino de la ciencia de la crianza. Y dentro de esa ciencia, el inbreeding ocupa un lugar fundamental para quienes buscan ejemplares de excelencia.
