En el mundo de la crianza de gallos finos y gallinas de combate, existe una creencia que ha pasado de generación en generación: basta con una sola pisada del gallo para que la gallina quede huevada.
VIDEO AL FINAL DEL ARTÍCULO

Esta afirmación tiene mucho de cierto, pero con una condición indispensable: la gallina debe encontrarse en su periodo fértil.
La fertilidad de la gallina juega un papel clave en el proceso de reproducción. Generalmente, una gallina alcanza su punto más fértil durante ciertos días después de haber puesto un huevo.
En ese momento, sus óvulos están listos para ser fecundados y, al recibir la pisada del gallo, la probabilidad de que quede huevada aumenta de manera considerable. Incluso, la gallina tiene la
capacidad de almacenar el esperma del gallo en su aparato reproductor durante varios días, lo que permite que pueda producir huevos fértiles en más de una postura tras una sola monta.
Esto significa que no es necesario que el gallo la pise repetidamente para garantizar la reproducción, siempre que la gallina se encuentre en condiciones óptimas.

Sin embargo, los criadores suelen permitir varias montas para asegurar la fertilidad, especialmente cuando se trata de ejemplares de gran valor genético.
La naturaleza ha dotado a las aves de este mecanismo de eficacia reproductiva, lo cual representa una ventaja en la crianza.
De ahí que muchos galleros recomienden observar bien el estado de la gallina, su madurez y su momento fértil antes de buscar la monta con el gallo.

En conclusión, una sola pisada puede bastar, pero el éxito depende de la preparación y el conocimiento del criador sobre la biología de sus ejemplares.
