El reconocido aficionado y conocedor de la crianza de ejemplares , Martín Peralta, ha hecho una observación interesante que ha despertado conversación entre personas y criadores.
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Según Peralta, en los ejemplares de la línea conocida como creti balba, aquellos ejemplares que desde temprana edad muestran la costumbre de criarse “encaramados” tienden a ir debilitándose hasta llegar con el tiempo.
Esta afirmación, más allá de ser una simple anécdota, se convierte en un punto de análisis para quienes se dedican al cuidado y selección de ejemplares de calidad.
Peralta explica que los ejemplares que se desarrollan encaramados no logran un crecimiento normal, ya que presentan debilidades en su metabolismo y, en muchos casos, carecen de la fortaleza necesaria para sobrevivir a las exigencias del cuido.

La genética, combinada con las condiciones de crianza, puede ser un factor determinante en este comportamiento. Por eso, asegura que es importante observar bien a cada ejemplar desde pequeño para poder descartar aquellos que no muestran vitalidad.
En el mundo de este deporte , donde la selección es clave para mantener líneas fuertes y competitivas, esta clase de detalles no pasan desapercibidos. La experiencia de personas como Martín Peralta se convierte en guía para muchos jóvenes criadores que buscan aprender y evitar errores.
La recomendación principal es dar seguimiento cercano a los ejemplares asegurarse de que tengan el espacio adecuado para moverse y desarrollar fuerza, y sobre todo, no mantener en la crianza a los que demuestran señales de debilidad temprana.

Así, lo dicho por Martín Peralta no solo es una advertencia, sino también una enseñanza: en los creti balba, como en cualquier otra línea, la observación y el descarte responsable son la clave para mantener ejemplares sanos y de gran calidad
