En el mundo de la crianza de este deporte pocos nombres resuenan con tanta experiencia y respeto como el de Don Alberto Betancourt.
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Su trayectoria y sabiduría lo han convertido en un referente, especialmente en un tema que muchos criadores consideran crucial: cómo refrescar los imbreedings sin perder la esencia de una línea.
El imbreeding o cruce entre parientes cercanos se ha utilizado por décadas como estrategia para fijar cualidades deseadas en los ejemplares ya sean fuerza, resistencia o estilo
Sin embargo, si no se maneja con cuidado, este tipo de cruces puede debilitar la genética, produciendo menos vigorosos y con menor rendimiento en el ruedo. Es aquí donde entra el conocimiento de Don Alberto, quien explica la importancia del “refresco” la línea
Según sus enseñanzas, la clave está en introducir un ejemplar de una línea externa que sea compatible y que posea virtudes comprobadas, sin romper completamente la base del imbreeding.

Esto permite revitalizar la descendencia, aumentar la resistencia y garantizar ejemplares más completos. El secreto, asegura Betancourt, no es simplemente mezclar por mezclar, sino escoger con precisión qué aportar para que los nuevos ejemplares hereden lo mejor de ambos mundos.
Otro punto que destaca es la paciencia. “El criador que quiere resultados rápidos nunca entenderá el arte de refrescar un imbreeding”, señala Don Alberto. El proceso requiere selección cuidadosa, observación y, sobre todo, constancia.
Gracias a estas prácticas, Don Alberto Betancourt ha logrado mantener líneas de ejemplares firmes, reconocidas por su calidad y resultados.
Su método es hoy una guía para las nuevas generaciones que desean conservar lo mejor de sus ejemplares sin caer en los excesos del cruce cerrado.
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