Chuito vela que el mujeriego no era de su gusto y lo iba jugar con 50 pesos

En el mundo de este deporte siempre han existido ejemplares que marcan un antes y un después, no solo por su calidad en el ruedo, sino también por la fama que dejan en la crianza.

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Tal es el caso del ejemplar conocido como El Mujeriego, cuya historia ha sido contada en varias ocasiones por Chuito Vela, uno de los conocedores más respetados de este ambiente.

El apodo de este ejemplar no fue casualidad. Según relata Chuito, el nombre de El Mujeriego se lo ganó porque era el padrote que más se usaba para encastarlo .

Su capacidad para transmitir genética de calidad lo convirtió en uno de los más buscados. Cada vez que había una mamá  de buena línea, el primero en ser considerado para encastarla era este ejemplar Por eso, entre los criadores, se volvió famoso con ese sobrenombre pintoresco.

Sin embargo, la historia tomó un giro curioso. En un principio, el ejemplar fue comprado por Chuito vela que, al tenerlo, no quedó del todo convencido con él. Como no le veía gran futuro, decidió prestarlo a un amigo.

Este amigo, aprovechando la oportunidad, lo encastó en su finca, y los resultados fueron sorprendentes: dio crías finas, resistentes y de gran rendimiento en las vallas.

Cuando Chuito vela  se dio cuenta del potencial que realmente tenía El Mujeriego, no dudó en llevárselo de vuelta para su casa y empezar a encastarlo de manera seria.

Así fue como este ejemplar pasó de ser prestado y subestimado, a convertirse en un padrote reconocido y muy valorado.

Hoy, El Mujeriego sigue siendo recordado como uno de esos padrotes que dejan huella, no solo por su nombre llamativo, sino por la calidad que imprimió en su descendencia.

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