El reconocido criador y aficionado a las lidias de gallos, Miguel Román, ha expresado recientemente su visión sobre el panorama de este deporte en el Caribe, resaltando el papel protagónico que juegan Puerto Rico y la República Dominicana.
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Según Román, cada uno de estos países ocupa un lugar especial en el mapa de este deporte internacional, pero por razones distintas.
Para él, Puerto Rico es, sin duda, la “meca de los ejemplares finos”. Esto se debe a la tradición centenaria, la exigencia en la crianza y la selección meticulosa de ejemplares que se practica en la isla.
Los criadores puertorriqueños han perfeccionado técnicas de alimentación, entrenamiento y genética que han dado como resultado de ejemplares de combate con gran resistencia, velocidad y una estampa inconfundible.
En contraste, Román afirma que la República Dominicana se ha convertido en la “meca de comprar los ejemplares más caros”. Esto no solo se debe al poder adquisitivo de muchos de sus aficionados, sino también a la fuerte cultura de inversión en este deporte
En territorio dominicano, no es raro que se paguen sumas considerables por ejemplares con pedigrí comprobado o con historial de victorias en escenarios internacionales.

Román destaca que ambas realidades se complementan. Mientras en Puerto Rico se prioriza la pureza y el refinamiento de la raza, en Dominicana existe un mercado dispuesto a pagar por obtener lo mejor, sin reparar en costos.
Esto ha generado un intercambio fluido entre criadores y compradores de ambos países, fortaleciendo aún más el prestigio caribeño en el mundo de los ejemplares

Para Miguel Román, el futuro de esta tradición dependerá de mantener el respeto por la crianza responsable y preservar el legado cultural que ambos pueblos han sabido forjar con orgullo.
