Un panelista encendió el debate en los medios de comunicación al lanzar fuertes declaraciones contra Santiago Matías, conocido popularmente como Alofoke. Durante una
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transmisión reciente, el comentarista aseguró que el empresario no es quien “le da fama a nadie”, como muchos creen, sino que en algunos
casos ocurre todo lo contrario. Según sus palabras, una de las figuras que más ha contribuido a la popularidad de Santiago Matías es Jalexis, a quien atribuyó un papel clave en el crecimiento de su plataforma mediática.
El panelista explicó que Jalexis llegó a los espacios de Alofoke con una personalidad polémica, directa y sin filtros, algo que conectó rápidamente con el público. “La gente no empezó
a hablar de Jalexis por Santiago, fue Santiago quien se benefició del sonido y la controversia que Jalexis llevaba consigo”, expresó, generando reacciones inmediatas tanto en el estudio como en redes sociales.
A su juicio, el éxito de un proyecto mediático no depende solo del dueño del micrófono, sino de los talentos que se sientan frente a él. Señaló que figuras como Jalexis aportan rating, comentarios, debates virales y una
audiencia fiel que sigue los contenidos precisamente por esas personalidades. “Sin personajes que causen impacto, ningún programa se mantiene”, afirmó.
Estas declaraciones han reavivado un viejo debate dentro de la farándula dominicana: ¿quién impulsa a quién? Mientras algunos defienden que Alofoke ha sido una plataforma
importante para muchos comunicadores, otros coinciden con el panelista en que varios talentos ya traían fama y seguidores antes de llegar a sus espacios.

En redes sociales, la opinión se encuentra dividida. Hay quienes consideran que Jalexis utilizó la exposición para crecer
aún más, y otros sostienen que su presencia fue fundamental para consolidar el contenido polémico que caracteriza a Santiago Matías. Lo cierto es que este nuevo señalamiento vuelve a poner sobre

la mesa la dinámica de poder, fama y conveniencia dentro del espectáculo local, dejando claro que en la farándula nadie regala fama: se negocia, se construye y, a veces, se disputa públicamente.
