Francisca Lachapel volvió a encender las redes, no por un look de alfombra roja ni por un maquillaje de gala, sino por algo mucho más cotidiano y cercano:
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se dejó hacer el cabello “como dominicana de barrio, con tuvi”, y el resultado dejó a todo el mundo hablando. En el video —que ya corre como pólvora— se ve a Francisca con su pelo preparado al estilo clásico de los salones populares:
rolos bien puestos, capa al cuello, blower en mano y ese ambiente de bulla, risas y complicidad que solo se vive en los barrios dominicanos. Nada de luces de estudio ni estilistas de lujo; esta vez volvió a sus raíces.
Lo que más sorprendió es el resultado final: un cabello sedoso, con caída natural, volumen dominicano de verdad, de ese que aguanta humedad, baile y televisión en vivo sin perder forma.

Las redes se llenaron de comentarios celebrando el gesto de Francisca, porque más que un simple peinado, mucha gente lo vio como una bofetada elegante a la idea de que solo lo caro es lo bueno.
Ella misma lo dijo entre risas: “para un pelo bien hecho no hay que ir a Nueva York ni gastar un dineral; en un barrio dominicano te dejan nueva”.
La reacción del público fue inmediata: orgullo, nostalgia y risas. Gente recordando sus primeros rolos antes de ir a la escuela, los tuvis de diciembre,

el olor a laca, el abanico en la cara y la bulla de las estilistas comentando chismes mientras alisan. Francisca tocó una fibra cultural: el salón dominicano no es solo belleza, es identidad, conversación, hermandad y tradición.
