En el corazón de la tradición gallística del Caribe, un nombre empieza a sonar con fuerza: Pipito Fernández.
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Entrenador apasionado y conocedor profundo del arte del combate de ejemplares, Fernández ha decidido llevar su linaje de ejemplares de cálida directamente al ruedo boricua.
Desafiando a los mejores exponentes de Puerto Rico con ejemplares criados bajo estrictos estándares de genética, disciplina y bravura.
Originario de República Dominicana, Pipito ha dedicado más de 20 años a perfeccionar su línea de ejemplares.
Aves fuertes, resistentes y con un instinto de competencia excepcional son el sello distintivo de su criadero. Lo que los distingue, según expertos,

Es su “cálida”, término usado para describir ejemplares que no solo tienen fuerza física, sino también la determinación y agilidad que los hace casi imparables en el ruedo.
El reto de Fernández ha sido claro: enfrentarse a los entrenadores más reconocidos de Puerto Rico, una isla con una profunda y orgullosa tradición en competencia de ejemplares.
Su objetivo no es solo competir, sino elevar el nivel del deporte, fomentar la crianza ética y demostrar que en el juego limpio y la preparación rigurosa está la clave del éxito.
Las primeras presentaciones de sus ejemplares en torneos locales ya han causado revuelo. Con varias victorias contundentes y un estilo de combate que mezcla técnica con ferocidad, el nombre de Pipito comienza a resonar entre aficionados y rivales por igual.

En un momento en que este deporte enfrenta desafíos culturales y legales, figuras como Pipito Fernández le dan nueva vida a la tradición, impulsando una visión más profesional, respetuosa y apasionada del deporte.
El ejemplar canta, y con él, Pipito deja claro: ha llegado para quedarse.
