El reconocido criador Wilson Basilio, figura respetada en los corrales por su mano firme para sacar ejemplares ganadores,
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habló esta semana sobre su línea de ejemplares blancos y compartió los principios que aplica para producir ejemplares de colores “buenos”, como él define a los ejemplares que no solo destacan por estética,
sino por rendimiento en el ruedo. Basilio dejó claro que el color no puede ser un lujo vacío; debe ir acompañado de carácter, respiración, piernas y cabeza.
Al referirse a los blancos, explicó que no los escoge por moda, sino por el tipo de temple que ha observado en esa línea específica que maneja. “Los míos no son blancos por bonitos —son blancos porque compiten”
, dijo. Según Basilio, lo primero es conocer la raíz de cada color: de qué vena viene, qué comportamiento repite y cómo responde en trabajo. “Color sin historia no se cría”, insistió.

Sobre el truco para sacar ejemplar de colores buenos, enumeró tres pilares. Primero: cruzar color sobre estructura, nunca estructura sobre color; es decir, priorizar rendimiento y luego dejar que el color acompañe. Segundo:
no repetir color por orgullo; cuando una línea de color pierde temple o respiración, se refresca sin miedo. Y tercero: probar pronto y eliminar temprano; el color no debe salvar a un ejemplar flojo.
Basilio remató diciendo que el ejemplar que cultiva color sin disciplina termina criando “pintura”. Para él, el color sirve para recordar una vena,

identificar una idea y estandarizar un tipo, pero nunca para justificar un ejemplar mediocre. “La vista puede engañar —el coraje no”, concluyó.
