En el mundo de este deporte la consanguineidad siempre ha sido un tema que divide opiniones entre los criadores más experimentados. Dos de las voces más respetadas en este ámbito, Grabiél Yannie de República Dominicana y Alberto
VER VIDEO AL FINAL DEL ARTÍCULO

Betancourt de Puerto Rico, han expresado puntos de vista diferentes sobre la práctica de encastar hermanos de padre y madre, generando un interesante debate entre los apasionados de la cría de ejemplado finos.
Por un lado, Alberto Betancourt sostiene que no se debe encastar hermanos de padre y madre, ya que, según su experiencia, esta práctica puede debilitar la línea genética, reduciendo la resistencia, la velocidad y la agresividad del ejemplar
Betancourt explica que cuando se trabaja con consanguinidad tan cerrada, el riesgo de transmitir defectos genéticos aumenta considerablemente, y eso puede poner en peligro el futuro de una línea completa.
En cambio, Grabiél Yannie defiende que sí se puede encastar hermanos, siempre y cuando el el papa y la mama sean de excelente calidad y se escojan cuidadosamente los ejemplares.

Para él, la consanguineidad controlada es una herramienta poderosa para fijar las mejores cualidades de una familia y mantener la pureza de la línea. Grabiél asegura que muchos de los mejores ejemplares campeones nacieron de cruces entre hermanos bien seleccionados.
Ambos coinciden en que el secreto está en la observación, la selección y la paciencia, pero sus métodos reflejan dos filosofías distintas: una más conservadora y otra más arriesgada.

Este contraste de opiniones entre Betancourt y Yannie enriquece el deporte moderna y demuestra que, al final, cada criador debe conocer su línea para decidir qué camino seguir hacia la excelencia.
